Aunque muchos la conocen por temas culturales y educativos, la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) tiene un papel ambiental fundamental. Es la institución encargada del programa Hombre y Biosfera (MAB), que crea y supervisa las Reservas de la Biósfera en todo el mundo. Estas zonas son áreas naturales protegidas que combinan conservación, investigación científica y participación de comunidades locales.
La UNESCO impulsa proyectos de sostenibilidad, educación ambiental, conservación de patrimonio natural y protección de ecosistemas únicos. También publica estudios, capacita a países en temas de conservación y apoya el monitoreo de ecosistemas. En México existen más de 40 reservas de la biósfera reconocidas por la UNESCO, como La Michilía, El Vizcaíno o Calakmul.
Su importancia radica en que establece estándares globales de conservación y promueve una relación equilibrada entre el ser humano y la naturaleza.
